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  • Luis Palacios Araus

El diálogo amígdala e hipotálamo

El hipotálamo es un conjunto de núcleos grises situados en la base del cerebro. Se trata de una estructura filogenéticamente muy antigua, con cierta licencia poética, podríamos considerarlo un centro de control "primitivo". Está conectado con el sistema nervioso vegetativo, el sistema endocrino, a través de la hipófisis, y la mayor parte de los circuitos del sistema nervioso central.

Regula funciones básicas del organismo, como el control de la temperatura o la ingesta de líquidos y la comida. Personas con lesiones en el hipotálamo pueden comer sin parar o ser incapaces de ingerir ningún alimento. Por otra parte, el hipotálamo participa en la generación de emociones básicas. Así la estimulación de algunos núcleos del hipotálamo predispone a la exploración y experimentación de placer. También puede provocar apatía y sensación de aversión. Algunos pacientes con lesiones en estas áreas mostraban, por ejemplo, crisis incontenibles de risa o ataques de ira.

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Parece razonable considerar al hipotálamo el centro donde se asocia la satisfacción de una necesidad, por ejemplo la alimentación, con una sensación agradable la saciedad, o cuando no se satisface con una sensación desagradable que sería el hambre. Sin embargo, tiene un funcionamiento "ciego" en el sentido de que ignora lo que pasa fuera del individuo.

La amígdala es otro centro nervioso formado por núcleos grises. Está situado en el lóbulo temporal y es más "moderno" filogenéticamente que el hipotálamo. Recibe información sensorial (vista, oído, olfato, gusto, táctil), y está conectada con vías motoras y múltiples centros nerviosos. Particularmente, ejerce un efecto controlador sobre el hipotálamo.

La amígdala está asociada a la sensación de placer, tienen la concentración más alta de receptores de opioides del organismo), a las emociones de miedo, amor, confianza y enfado, entre otras, y juega un papel clave en la comprensión del lenguaje no verbal y las relaciones sociales. También, participa directamente en la expresión de conductas sexuales y agresivas.

En cierto modo la amígdala asume el control del hipotálamo compensando sus limitaciones. Es decir, el hipotálamo detecta una necesidad, como la bajada de glucosa en sangre, y le da un "color" emocional que sería la sensación desagradable de hambre. Esta información llegaría a la amígdala que incorporaría la información de la situación externa, el contexto, en este caso, por ejemplo, la presencia de un árbol con fruta madura cercano. Como consecuencia se produciría la acción de ir a comer fruta a ese árbol.

En ocasiones la satisfacción de una necesidad puede involucrar relaciones interpersonales, a veces basadas en la colaboración, cooperar en la caza o buscar pareja, otras veces en la rivalidad, defender un territorio.

En cualquier caso, este diálogo, con un elemento controlador, entre amígdala e hipotálamo, facilitaría cubrir nuestras necesidades en función de las circunstancias del contexto externo y, de esta forma, determinar un resultado emocional de satisfacción o frustración. La memoria y el aprendizaje serían procesos íntimamente asociados a este diálogo.

Todavía quedaría pendiente incluir en esta ecuación la variable de un tercer nivel de control, los lóbulos prefrontales, donde residen las funciones cognitivas. Esta última sofisticación en nuestra evolución sería la que podría llevarnos a no ir a comer, a pesar del hambre, porque apreciáramos un alto riesgo de presencia de depredadores en el camino hacia el árbol y decidiésemos posponer la satisfacción de la necesidad a un momento más propicio.

De esta forma, nuestro cerebro incluye tres estructuras, lóbulos prefrontales, amígdala e hipotálamo, como sucesivos centros de control, que reflejan la evolución de este órgano. Su interacción, con una organización jerárquica, constituye una unidad funcional. A partir de su origen ligado al mantenimiento del equilibro del medio interno, nos terminaría permitiendo una relación y explotación eficaz del medio externo. Para que este proceso llegase a buen puerto, resultó fundamental el desarrollo de las emociones, que a su vez, se asocian a los mecanismos de memoria y aprendizaje .

Puedes encontrar más información acerca de este tema en: "Lymbic system" R. G. Joseph.. 4ª ed. Ed. Cosmology Science. 2017.

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