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  • Writer's pictureLuis Palacios Araus

Tokio

Tokio, con más de 40 millones de habitantes seguramente es la ciudad más habitada del mundo. Se han hecho famosos los videos de torrentes de personas atravesando los cruces de calles.

Al pasear por la ciudad sorprende la ausencia de parques, de terrazas donde tomar un té, los ejecutivos comiendo solos en los restaurantes de cara a la barra o la pared. En hoteles y restaurantes cada vez es más frecuente hacer el check in o pedir el menú a través de una app. Incluso en algunos sitios los platos llegan a través de una especie de trenecito. Es una especie de esfuerzo por minimizar la interacción entre las personas.


Hay algunas curiosidades que complementan la sensación anterior. Las cafeterías de gatos, donde se puede entrar en un salón donde se encuentran estos pequeños felinos y, si les compras comida y se acercan, acariciarlos. También sorprenden los maid cafés, donde las camareras son jovencitas vestidas, más o menos, de doncellas, que pueden hacer a los clientes algún juego o broma infantil (tipo piedra, papel o tijeras). Para evitar cualquier confusión, está prohibido pedirles el teléfono o mail, y, mucho menos, tocarlas.


Probablemente, si se conoce en profundidad la cultura de esta ciudad, aparecerán aspectos en las relaciones humanas más cálidos que compensarán esta apariencia de soledad. Pero, seguramente, también está mostrando una tendencia generalizada de las grandes ciudades hacia cierta "deshumanización" que se va extendiendo por todo el planeta.


Una posibilidad es que se vayan generando sociedades cada vez más eficaces o competitivas, donde se priorice la actividad laboral y vayan quedando relegadas las relaciones personales. No está muy claro si este "éxito" de crecimiento como especie estaría acompañado de una mayor satisfacción de sus individuos.


Si fuese así, jugando a la ciencia ficción, me pregunto que sistemas políticos gestionarían estas sociedades. Otra duda, giraría en torno a como "convencer" a nuestro viejo cerebro de Homo sapiens forjado en los grupos de cazadores recolectores para que identifique la felicidad en este modo de vida.



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